Cuándo ir
Dos temporadas y un fenómeno local
Los meses secos, de diciembre a abril, traen mañanas despejadas y la ventana fiable para la cumbre y los senderos altos. Es también cuando anida el quetzal: los guías reportan los avistamientos más constantes entre enero y abril, y lo damos como ventana antes que como promesa.
Los meses verdes, de mayo a noviembre, traen el bajareque: una llovizna fina empujada por el viento que cruza el valle por la tarde y es la razón de que el café sepa como sabe. Conviene planificar contando con él.
Llega al final del día, así que las mañanas siguen siendo aprovechables casi todo el año. Colocamos las caminatas y los intentos de cumbre temprano, y dejamos la tarde para las fincas, que operan haga el tiempo que haga.
La temperatura es la razón de venir. Boquete está lo bastante alto como para que la mañana pida chaqueta y la tarde sea cálida sin llegar a pesar nunca.
Una fecha que conviene rodear: cada enero el pueblo celebra una feria nacional de las flores y del café. Llena el valle y todas sus habitaciones. Planificamos esquivando esas fechas, a propósito.